LUGAR: Madrid – España
Entrar en un hotel como el nuevo Madrid Marriott Hotel Princesa Plaza, donde el trabajo de Grupo Las Rosas 1582 y el interiorismo de lujo se fusionan, provoca en el cliente una transición sensorial inmediata.
No es solo ver un hotel bonito; es una experiencia psicológica y física.
El efecto “wow” silencioso. Un alivio visual, porque el lujo bien ejecutado no grita, susurra. El cliente se siente importante, pero a la vez relajado.
Sensación de amplitud y aire, espacio para respirar.
Los techos altos y trabajados con elegancia eliminan la sensación de opresión de los edificios antiguos, haciendo que el huésped se sienta en un lugar majestuoso pero acogedor, en un oasis urbano.
Esa mezcla de las escayolas artesanales de Grupo Las Rosas 1582 con lo natural genera una calidez que un hotel de diseño puramente industrial jamás podría transmitir.
La percepción de calidad, cuidado y seguridad genera confianza absoluta en el huésped, y siente que está en buenas manos y que el precio que paga está justificado por la atención al detalle que le rodea; siente que ha dejado de ser un peatón más para convertirse en un invitado especial.
Cuerpo, mente y espíritu se sienten renovados.
LUGAR: Madrid – España
Entrar en un hotel como el nuevo Madrid Marriott Hotel Princesa Plaza, donde el trabajo de Grupo Las Rosas 1582 y el interiorismo de lujo se fusionan, provoca en el cliente una transición sensorial inmediata.
No es solo ver un hotel bonito; es una experiencia psicológica y física.
El efecto “wow” silencioso. Un alivio visual, porque el lujo bien ejecutado no grita, susurra. El cliente se siente importante, pero a la vez relajado.
Sensación de amplitud y aire, espacio para respirar.
Los techos altos y trabajados con elegancia eliminan la sensación de opresión de los edificios antiguos, haciendo que el huésped se sienta en un lugar majestuoso pero acogedor, en un oasis urbano.
Esa mezcla de las escayolas artesanales de Grupo Las Rosas 1582 con lo natural genera una calidez que un hotel de diseño puramente industrial jamás podría transmitir.
La percepción de calidad, cuidado y seguridad genera confianza absoluta en el huésped, y siente que está en buenas manos y que el precio que paga está justificado por la atención al detalle que le rodea; siente que ha dejado de ser un peatón más para convertirse en un invitado especial.
Cuerpo, mente y espíritu se sienten renovados.












